
Escalofriante… desde su primer capitulo, hasta el ultimo que finalizo hace ya una semana, quedo petrificado con cada descubrimiento que nace de esta historia de redención. Desde los primeros minutos de esta serie norteamericana, Michael Giacchinom con su tema Oceanic 815, me hacia pensar “esta trama no será sencilla”. Cada personaje que nacía de esta serie necesitaba ser rescatado como persona, mas que como un ser humano perdido en una isla desconocida, amarrados por sus pecados, y que necesitaban urgentemente en su fuero interno liberarse.
Así parte esta historia, esta biografía de gente aparentemente común y corriente, que nos hacer subir las pulsaciones con cada revelación, y nueva intriga, que se alimenta de la sorpresa, acabando cada capitulo con un silencio aterrador y el nombre de esta serie. La pregunta que nace después de cada Flash back, es saber si el teleespectador perdona a cada personaje, la respuesta se hace compleja ante semejante barbaridad que ingresa en nuestra vista.
Políticamente hablando nos encontramos con un contrato social que surge a través del miedo, de esta manera al más estilo Hobbes los pasajeros de Oceanic se unen ante una amenaza peor que la soledad, surgiendo un enemigo ya en el capitulo piloto… la isla. El temor de cada pasajero terminara creando una sociedad que se someterá a las leyes de la isla, con sus propias reglas y lugares emblemáticos que nacen en la segunda temporada, y un contrato social diferente, que se contrapone a la de los integrantes de lost. Hombres que al caer en aquella playa, vuelven a su estado de naturaleza y requieren de la unión para su seguridad.
Así parte esta historia, esta biografía de gente aparentemente común y corriente, que nos hacer subir las pulsaciones con cada revelación, y nueva intriga, que se alimenta de la sorpresa, acabando cada capitulo con un silencio aterrador y el nombre de esta serie. La pregunta que nace después de cada Flash back, es saber si el teleespectador perdona a cada personaje, la respuesta se hace compleja ante semejante barbaridad que ingresa en nuestra vista.
Políticamente hablando nos encontramos con un contrato social que surge a través del miedo, de esta manera al más estilo Hobbes los pasajeros de Oceanic se unen ante una amenaza peor que la soledad, surgiendo un enemigo ya en el capitulo piloto… la isla. El temor de cada pasajero terminara creando una sociedad que se someterá a las leyes de la isla, con sus propias reglas y lugares emblemáticos que nacen en la segunda temporada, y un contrato social diferente, que se contrapone a la de los integrantes de lost. Hombres que al caer en aquella playa, vuelven a su estado de naturaleza y requieren de la unión para su seguridad.
